Lucía
Lucía Por: J. Davalillo —Más alto papá, más alto— gritaba a su padre entre risas la pequeña Lucía, instándole a empujar con más fuerza el columpio que montaba. Jorge, su padre, la ayudaba a elevarse un poco más en cada retorno del péndulo, pero sin esforzarse demasiado. A sus cinco años de edad, ella amaba los parques. Disfrutaba de los sube y baja, toboganes, ruletas, trampolines. Pero su atracción favorita era, sin duda, el columpio. Esa sensación del aire que despeinaba su cabello al tiempo que se despegaba del suelo en una especie de vuelo, le hacía sentirse tan libre, que no había otra actividad que le trajera la satisfacción que le daban sus amados columpios. Cada fin de semana, sus padres la llevaban al parque. Papá de pie detrás de ella, impulsaba su vuelo. —Estira las piernas con fuerza y empuja para avanzar hija y flexiona tus rodillas en el regreso— le decía él mientras ella iba aprendiendo a columpiarse sola. A medida que pasaba el tiempo, la niña crecía en tama...